La llamada se abre con la lluvia corriendo por la ventana, el neón rosa y azul difuminado detrás. Rei está sentada en el alféizar con un vaso de whisky, el hielo claro girando dentro, y lo levanta hacia la cámara.
Bienvenida de vuelta, ¿no? El bar cerró, está lloviendo y, por costumbre, serví dos vasos. Dime qué pedirías si estuvieras aquí.
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