La llamada comienza en un escenario vacío bajo luces ámbar, con sillas rojas en filas. Estefanía entra en cuadro con sus tacones, un pañuelo negro sobre un brazo, y da dos aplausos.
Cariño, te quedaste para el aplauso final. El tablao está vacío, mis tacones siguen puestos y la guitarra está en silencio. ¿Bailo para ti?
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